SINTRA
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El Paisaje Cultural de Sintra es Patrimonio de la Humanidad y ha sido el primer paisaje cultural catalogado en Europa por la UNESCO en 1995. Está integrado en el Parque Natural de Sintra-Cascais y en la Red Natura 2000, es un ecosistema privilegiado que comprende valores naturales y culturales clasificados como prioritarios para la conservación.
El área tutelada por Parques de Sintra – Monte da Lua, S.A. consiste en aproximadamente un 40% del área catalogada como Patrimonio de la Humanidad, que corresponde a unas 900 hectáreas. Esta área incluye superficies (como los parques de Monserrate y de la Pena) y bosques con importantes valores de botánica y fauna. Comprende, edificios notables como el Palacio de Monserrate, el Palacio de la Pena, el Castillo de los Moros y el Convento de los Capuchos, que constituyen importantes componentes de uno de los más interesantes centros de arquitectura y paisaje de Europa.
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En el Parque de la Pena, donde el Rey D. Fernando II edificó entre 1838 y 1849 un palacio que constituye una referencia ineludible del Romanticismo en Portugal, se puede disfrutar hoy en día de un riquísimo patrimonio natural, a través de recorridos libres o dirigidos, en una experiencia inolvidable.
Para la construcción del palacio se aprovecharon las ruinas de un convento del s. XVI existente en la cima de la sierra. Este inmueble degradado habría ejercido en D. Fernando una enorme fascinación, emanada de su educación germánica que presuponía la valorización estética de las ruinas de acuerdo con el imaginario romántico de la época. El proyecto inicial suponía tan solo la recuperación del edificio para residencia de verano de la familia real, aunque el entusiasmo lo haya llevado a decidirse por la construcción de un palacio.
En el parque, la expresión de la estética romántica aúna la búsqueda del exotismo a la fascinación por la impetuosidad de la naturaleza. Entre los caminos sinuosos se dio inicio a la plantación de este parque que comprende una variedad de flora insólita, compuesta por especies forestales nativas de Europa asociadas a muchas otras originarias de regiones distantes, en especial de Norteamérica, Asia y Nueva Zelanda. A lo largo de los senderos y caminos, se suceden las secuoyas, las tuyas, las hayas, las magnolias y las camelias, que destacan por su imponencia, monumentalidad y belleza. Constituyen también puntos de referencia en los diversos senderos posibles a través de las rutas del parque la Cruz Alta, el Alto de S. Antonio, el Alto de Sta. Catarina, la Gruta del Monje, la Fuente de los Pajaritos, los Helechos de la Reina y el Valle de los Lagos. La arboleda enmarca pabellones y pequeñas edificaciones que proporcionan viajes en el tiempo y en el espacio, componiendo un escenario de inigualable belleza natural, aunque también de gran relevancia histórica y patrimonial.
Ejemplo de ello es el Chalet de la Condesa de Edla, construido por el Rey D. Fernando II y su segunda mujer, Elise Hensler, Condesa de Edla, en la zona oeste del Parque de la Pena. El edificio, ahora nuevamente visitable, tras un minucioso proceso de restauración iniciado en 2007, mantiene con el parque una relación visual acentuada por la proximidad de un dramático conjunto de bloques de granito, las Piedras del Chalet, que proporciona una fuerte carga escénica al conjunto. El jardín envolvente, incluye exóticas colecciones, miradores con vistas al palacio, el chalet y el Castillo de los Moros, y caminos que constituyen un complejo laberinto por el que se puede disfrutar de este idílico rincón del parque, concebido como lugar de veraneo reservado y refugio para una nueva vida de D. Fernando II.
Desde el mirador de las Piedras del Chalet se avistan las murallas del Castillo de los Moros, que delinean el imponente recorte de la colina situada a nordeste. En la creación del escenario envolvente del Palacio de la Pena, D. Fernando II incorporó esta fortificación en el jardín romántico de la Pena, creando caminos de acceso y una abundante vegetación que nos permite trazar actualmente numerosas rutas por la sierra y disfrutar de un paisaje único sobre la villa de Sintra y sus alrededores.
El Castillo de los Moros es el testigo de la presencia islámica en la región; su edificación probable oscila entre los siglos VIII y IX. Desde lo alto de sus murallas es posible admirar un paisaje único que nos ofrece la villa de Sintra en primer plano, prolongándose hasta el Cabo de la Roca, la playa de Maçãs, Mafra, Ericeira y el océano Atlántico. El castillo presenta una planta irregular y está constituido por un doble cinturón de murallas. La muralla interior dispone de un adarve, almenas y el refuerzo proporcionado por cinco torreones. Destacan, en su interior, la cisterna abastecida por aguas pluviales, la puerta de estilo árabe con arco de herradura y la Torre Real. Actualmente tienen lugar campañas de excavación arqueológica que han esclarecido muchas cuestiones sobre la historia de la presencia humana en este lugar y que constituyen, también, una atracción, ya que pueden ser contempladas por los visitantes.
A 4 km del centro histórico está situado el Parque de Monserrate, el cual incluye un jardín exuberante y un palacio que constituye un testigo singular de los eclecticismos del s. XIX, en el que los motivos exóticos y vegetales del interior se prolongaban armoniosamente por el jardín. El césped situado frente al palacio permite un descanso merecido antes de continuar con el descubrimiento de uno de los más ricos jardines botánicos portugueses.
Gracias, sobre todo, a la intervención programática del paisajista William Stockdale, del botánico William Nevile y del maestro jardinero James Burts y, por encima de todo, al espíritu romántico de Francis Cook, actualmente podemos encontrar en el Parque de Monserrat escenarios de contrastes que, a lo largo de los senderos sinuosos que nos conducen por entre las ruinas, rincones, lagos y cascadas sugieren el dominio de la naturaleza sobre el hombre, al mismo tiempo que nos permiten el contacto con ancestrales helechos y araucarias, agaves y palmeras que recrean un escenario de México, o camelias, azaleas, rododendros y bambúes, que nos recuerdan a un jardín japonés. En este aparente desorden, especies espontáneas de la región, como los madroños de porte arbóreo, los ya muy escasos abetos y los imponentes alcornoques despuntan y complementan el magnífico paisaje.
Otro monumento de referencia en la Sierra de Sintra es el Convento de los Capuchos. Fundado en 1560 por D. Álvaro de Castro, consejero de Estado de D. Sebastián, con el nombre de Convento de Santa Cruz de la Sierra de Sintra, esta casa religiosa materializaría el ideal de fraternidad y hermandad universal inherente a los valores de los frailes franciscanos que lo habitaron; posteriormente, en 1834, fue abandonado, con la extinción de las órdenes religiosas que el régimen liberal determinó.
El bosque que cerca el Convento de los Capuchos, constituido por vetustos robles y arbustos de gran porte, fue, durante siglos, protegido y mantenido intacto por los religiosos que habitaron el convento, y ha sobrevivido a la gradual desforestación de la Sierra de Sintra. El entorno que envuelve el Convento de los Capuchos constituye un ejemplo notable de bosque primitivo de la Sierra de Sintra. Está, esencialmente, compuesto por robles caducifolios, con elementos del bosque mediterráneo, asociados a una grande abundancia de helechos, musgos y plantas epifitas y trepadoras que rodean todo y lo recubren de una densa maraña vegetal. Por su rareza, estado de conservación y el porte de muchos ejemplares, este bosque representa un importante valor natural que conviene preservar.
Estas son algunas de las razones para visitar un patrimonio tan rico como diversificado, en el que los monumentos y elementos arquitectónicos presentes y la vegetación, en perfecta simbiosis como resultado de programas constructivos integrados, nos transmiten ambientes y modos de vida que constituyen el fundamento de nuestra memoria colectiva, al mismo tiempo que nos permiten el disfrute y el descubrimiento de un patrimonio natural único y referencial.
Ana Martins.
Comité Organizador Sintra.
Visite la web: www.parquesdesintra.pt
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Fotografías de Sintra. Imágenes cedidas por Parques de Sintra.
Palacio de Monserrate. SEDE 2
"Quizás el lugar más encantador de Europa en todos los aspectos; contiene bellezas de todas clases, naturales y artificiales: Hay palacios y jardines que se alzan en medio de rocas, cataratas y precipicios; conventos en lo alto de formidables cimas; una vista del may y el Tajo a lo lejos... reúne en si toda la naturaleza salvaje de Escocia y el verdor del sur de Francia".*
Lord Byron
* Cita acerca de Sintra

